Día Internacional del Vegetarianismo: historia, pros y contras

El 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Vegetarianismo, una fecha marcada en verde en el calendario, que invita a promover una dieta saludable, a pesar de la controversia sobre sus supuestos beneficios.  

Octubre es, sin duda, la época preferida para los amantes de la ‘conciencia vegetariana’, ya que se celebra también la Semana Vegetariana (World Vegetarian Week, WVW por sus siglas en inglés, del 1 al 7 del mismo mes) que defiende este movimiento por todo el mundo. Esta conmemoración culmina el 1 de noviembre con el Día Mundial del Veganismo.

El objetivo del Día Internacional del Vegetarianismo es no consumir nada de carne en esa jornada, aunque se pueden tomar huevos, queso, mantequilla y leche o hacer una dieta de frutas durante 24 horas. Pero, ¿qué es realmente ser vegetariano? Este término nace de la mano de la Asociación Vegetariana Británica, que lo utilizó en 1842 inspirándose en el nombre en latín «vegetus» que significa completo, sano, fresco o vivaz. Una persona vegetariana es aquella que, por diferentes razones o creencias, decide no ingerir nada de carne en su dieta alimenticia. Las frutas y los vegetales protagonizan su dieta.

Este estilo de vida se consolidó hace más de 40 años cuando la Sociedad Vegetariana de Norteamérica, instituyó el Día Mundial del Vegetarianismo en 1977 para impulsar los beneficios de una alimentación vegetariana y, sobre todo, el respeto a los animales. Un año después fue ratificado por la Unión Vegetariana Internacional. Hoy en día, su influencia es tal que es fácil encontrar cocina vegetariana en restaurantes o estanterías de supermercados dedicadas a esta especialidad.

Tipos de vegetarianismo

Sea como fuere, lo cierto es que este consumo se ha extendido y diversificado en diferentes tipos hasta el punto de que hoy podemos clasificarlo en 8 tipos diferentes:

  • Veganos: no comen ningún tipo de carne ni productos derivados de los animales, incluso excluyen la miel.
  • Vegetariano lacto-ovo: no comen carne, pero incluyen productos lácteos y huevos.
  • Vegetariano lacto: comen todos los lácteos, pero excluyen carnes y huevos.
  • Semi-vegetariano: solo excluye de su dieta la carne roja, come de todo lo demás.
  • Frutarianos: se alimentan únicamente de frutas y semillas secas, pero miran lo que consumen para no poner en peligro la vida de las plantas.
  • Pescetariano: llevan una dieta parecida a la vegana, pero incluye el pescado.
  • Crudívoro: come vegetales, semillas, frutas y legumbres, tal cual, sin cocinar ni procesar para que no pierda nutrientes.
  • API: aquellos que también consumen miel.

Pros y contras de la dieta vegetariana

En los últimos años, son muchos los que han adoptado esta práctica y también muchos los que la rechazan, especialmente algunos nutricionistas y médicos que hablan de carencia de proteínas, minerales y vitaminas esenciales para el correcto desarrollo del organismo. Además, lo desaconsejan especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores o enfermos crónicos. Por ello, el vegetarianismo suscita polémica: a favor y en contra.

La nutricionista Sylvia Rodríguez, de Healthy Pleasure, afirma que dejar de comer carne roja tiene beneficios sobre el cáncer colorrectal y que reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, algunos especialistas recomiendan tomarse un fin de semana al mes para realizar una «depuración» alimenticia que consista en no ingerir carne ni productos de origen animal para desintoxicarse de algunos aditivos y regular el aparato digestivo. Tampoco hay que olvidar que existen razones morales para convertirse en vegetariano, como la de aquellos que rechazan el maltrato animal y creen que los animales no deben ser sacrificados para asegurar un plato en la mesa. En opinión de estos últimos, cualquier proteína animal se puede sustituir por otra de origen vegetal.

Por otra parte, entre los detractores encontramos afirmaciones como la de la nutricionista Nerea Becerra de la Universitat Rovira i Virgili quién afirma que la principal deficiencia que suele acompañar este tipo de dietas es la vitamina b12, lo que puede provocar anemia y deterioro del sistema nervioso. Asimismo, sabemos que las frutas y las verduras aportan minerales y vitaminas, pero carecen de otros nutrientes esenciales. El consejo médico y los chequeos periódicos para controlar los niveles de hemoglobina y otros marcadores resultan primordiales si se ha tomado la decisión de ser vegetariano. Las razones que impulsan a convertirse en defensor de esta dieta no deben nunca poner en peligro la salud.

Sin embargo, esta tendencia sigue sumando adeptos. Según un estudio publicado por la Consultora de Estrategia de Innovación y Diseño Lantern revela que el 10% de los españoles tiene una alimentación principalmente vegetal, siendo las mujeres el principal colectivo de esta corriente (2/3 del total). Nuestro país se sitúa entre los 10 con más población vegetariana. Una tendencia que cuenta ya con más de 3,8 millones de personas- La innovación y el desarrollo de productos vegetales (con apariencia de cárnicos como pueden ser las hamburguesas) que apuestan por la proteína, seduce a los comensales que buscan una alimentación natural. El potencial de crecimiento de estos lanzamientos es enorme, lo que unido a la moda eco y bio fomenta el «concepto verde».

La importancia de la B12 en los vegetarianos

La vitamina B12 es fundamental para el correcto desarrollo del organismo y es una vitamina que nuestro cuerpo no produce, es decir, necesitamos consumirla. Los omnívoros consiguen esta vitamina a través de la ingesta de productos de origen animal, entre otros. 

En el caso de los vegetarianos, según la Unión Vegetariana Española: “Las personas vegetarianas y veganas de entre 14 y 65 años, que no estén embarazadas ni dando el pecho, tienen tres opciones para cubrir sus requerimientos: Comer huevos, lácteos o alimentos fortificados que incluyan al menos 2-3,5 microgramos (mcg o µg) de B12 por ración, dos veces al día; tomar un suplementos de vitamina B12 al día que proporcione al menos 25-100 µg o tomar un suplemento semanal de B12 que proporcione al menos 2000 µg (o dos suplementos semanales de 1000 µg)”.

Por su parte, la nutricionista de la Unión Vegetariana Española, Cristina Casado, recomienda “2000 µg de cianocobalamina semanales, que pueden tomarse en dosis más pequeñas repartidas durante la semana o en una sola dosis semanal”, aunque insiste en que “esta recomendación es para adultos, las necesidades cambian según la etapa de la vida”.

Y añade: “En caso de que tengamos déficit de B12, nuestras necesidades también serán diferentes y necesitaremos un protocolo de remonte. El protocolo de remonte suele consistir en la toma de los 2000 µg diarios durante 2-8 semanas, dependiendo desde qué punto se parta”. 

Platos típicos españoles para vegetarianos

Finalmente, para los que buscan un sabor nacional, sin renunciar a su vegetarianismo os proponemos algunos platos que os alegrarán el paladar:

· Tortilla de patatas: un clásico que no te puedes perder.

· Salmorejo: la mejor opción para el verano.

· Gazpacho: otro imprescindible de la época estival.

· Pisto: plato ideal para una cena ligera a base de verduras.

· Ajoblanco: sopa fría que te encantará.

· Coca de trampó: receta mallorquina típica.

·  Papas arrugás: el tapeo perfecto.

·  Menestra de verduras: guiso español para cualquier época.

·  Porrusalda: el puerro como protagonista.

·  Croquetas: de boletus, queso o patatas.


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