El Ayurveda, la medicina más antigua del mundo

Las claves de la medicina Ayurveda y de su éxito están en el conocimiento profundo del individuo, y no sólo de la enfermedad.

El Ayurveda considera que la vida es la totalidad de la experiencia, y no solamente una colección de componentes físicos. La experiencia humana se desarrolla fundamentalmente a través del filtro de la mente y los sentidos en el nivel de la conciencia. La forma en la que vemos el mundo y lo que sentimos hacía las cosas afecta nuestra experiencia y esta, a su vez, cambia el cuerpo. La mayoría de las enfermedades son producto de una lesión en el sistema inmunológico; el sistema inmunológico se altera a causa de la tensión emocional; y la tensión emocional, a su vez, está causada por la percepción que se deriva de la conciencia. En otras palabras, el Ayurveda tiene en cuenta la red de inteligencia del cuerpo, el factor mental, que es el plano de la vida donde se inician tanto la enfermedad como la curación.

La base científica de una ciencia milenaria

En los últimos años se han desarrollado estudios científicos que apuntan hacia los vínculos bioquímicos entre nuestra experiencia psicológica y la acción de los sistemas neuroendrocrino e inmunológico. Estos estudios describen los procesos fisiológicos mediante los cuales los pensamientos y las emociones afectan las funciones corporales, apuntando así hacia una unidad esencial entre el cuerpo y la mente.

Algo que ya conocía la milenaria Medicina Ayurveda, basada en la premisa de que el cuerpo y la mente están unidos en el plano de la conciencia y ejercen efectos recíprocos directos. Para esta ciencia existe una relación causal entre el pensamiento, el comportamiento, la salud y la enfermedad. Por consiguiente, cuando un médico Ayurveda ve, por ejemplo, un problema en la piel, observa a la persona que lo padece, no solamente a los síntomas. Una mancha en la piel es solamente una pieza del rompecabezas del diagnóstico, el cual abarca todos los ámbitos de la vida del individuo, desde los aspectos más recónditos de la mente y las emociones, a los más superfluos del estilo de vida y del entorno.

Así, el objetivo último del Ayurveda, no sería eliminar la infección, si ese es el caso, sino detectar y eliminar el desequilibrio físico o emocional que causó el debilitamiento del sistema inmunológico, y permitió que las bacterias, presentes en todo organismo sano, afectaran negativamente a este sistema en cuestión. Por lo que los tratamientos ayurvedas reclutan para el cuerpo su inherente habilidad para curarse y equilibrarse de acuerdo con su propia naturaleza.

¿Qué queremos decir con equilibrio?

¿Qué queremos decir con equilibrio desde la perspectiva del Ayurveda? ¿Qué queremos decir con la propia naturaleza del cuerpo?

El Ayurveda sostiene que todo está hecho con los mismos cinco elementos: espacio, aire, fuego, agua y tierra. Pero, aun estando presentes en todo el mundo, cada uno de nosotros los tenemos en proporciones diferentes, creando un equilibrio diferente. Al igual que el código genético, la mezcla particular de elementos de cada persona se define en el momento de nacer y se mantiene constante durante toda la vida, determinando sus características básicas.

Y aunque hablemos de equilibrio en términos de proporciones y combinaciones, el Ayurveda considera que el elemento fundamental de la existencia no es la materia, y ni siquiera la energía atrapada en ella. El componente esencial es la inteligencia infinita. Inteligencia que está más allá de la experiencia sensorial directa, y más allá del alcance de la ciencia objetiva, porque existe en el plano de la conciencia humana, que es subjetivo por naturaleza. Y, aun así, los efectos de esta naturaleza inteligente se observan por todas partes: en los ritmos de la naturaleza, en los movimientos de los planetas y las galaxias, en la estructura de la materia, en la genialidad del ADN y en la misma evolución de la vida. Sin ella, tanto la vida como la materia estarían inmersas en un caos, incapaces de promover la organización cósmica que subyace a la existencia.

Así, los elementos constitutivos del universo ayurvédico son diferentes modalidades de vibración, dentro del campo virtual de energía que subyace a la materia subatómica. Se denomina campo virtual porque es tan abstracto que la tecnología no lo puede detectar directamente. En la actualidad, los modernos científicos occidentales lo denominan campo cuántico. Hace sesenta siglos, los científicos ayurvédicos lo denominaron el campo de la conciencia pura.

Cualquiera que sea el nombre, para el Ayurveda, este continuo de inteligencia invisible y omnipresente es la fuente última de la mente y la materia. Así, los cinco elementos son sencillamente patrones de inteligencia particulares, patrones vibratorios, que dan forma a la existencia individual y material.

De este modo, el Ayureveda clasifica a toda la población conforme a los patrones vibracionales más sobresalientes en cada persona. Dándose tres tipos constitucionales universales o prakriti.

El prakriti es como un patrón de bienestar personal que describe la apariencia general, la disposición emocional, y las aptitudes mentales de la persona cuando se encuentra en equilibrio.  Y también predice las dolencias específicas que cada persona tiende a desarrollar cuando pierde el equilibrio.

Un principio fundamental del Ayurveda es que toda enfermedad es el producto de una deformación del prakriti, debido a factores físicos, mentales, conductuales y medioambientales. Así, siempre que nuestro patrón innato y su inteligencia se perturban, el resultado es un trastorno o enfermedad. Por lo que todos los tratamientos ayurvédicos actúan restableciendo el equilibrio de los elementos, es decir, restaurando el flujo de nuestra inteligencia natural.

Para concluir, recalcar que el mensaje del Ayurveda, desde hace miles de años, ha sido que toda fluctuación del pensamiento, de la conciencia, produce un cambio correspondiente en el cuerpo. En el nivel fundamental de la existencia, la mente estructura la materia, no al revés. Asimismo, el Ayurveda nos enseña que, para corregir esos desequilibrios desde el origen, es necesario trabajar en cuatro planos: el cuerpo, la respiración, la mente y el espíritu. Ningún tratamiento externo puede por sí solo restablecer permanentemente el equilibrio, porque no logra afectar la estructura profunda de las células, que es donde se originan todas las alteraciones.

Con el fin de acceder a los niveles más profundos, la Medicina Ayurveda integra en sus tratamientos la dieta, la respiración rítmica, los masajes y la meditación.

Sin embargo, el Ayurveda no se detiene cuando los síntomas de desequilibrio desaparecen, ya que su meta final no es eliminar la enfermedad, sino alcanzar la integridad. Ese estado perfecto de armonía interior, mediado por la inteligencia innata del cuerpo. La base, el equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu.


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