Herpes por estrés: soluciones naturales para cuidar tu piel

El estrés incide directa o indirectamente en la aparición de algunos tipos de herpes. Conoce múltiples soluciones naturales para combatir los herpes por estrés.

Muchas personas son propensas a padecer un herpes cuando sufren una fuerte bajada de las defensas. En este contexto se piensa que una de las causas puede ser el estrés, del que ya conocemos sus 6 síntomas más habituales. Incluso existe un estudio que así lo corrobora, pues un 78% de las veces se le considera como el factor desencadenante de estos brotes.

No es ninguna novedad que el estrés tiene un impacto sobre nuestro cuerpo y su aparición reduce el número de neuronas e impide que nos concentremos con normalidad. Mantenerlo a raya evitaría los tan molestos herpes por estrés, además de que sería un gran preventivo para nuestra salud. El sistema inmunológico puede debilitarse frente al desequilibrio que se produce en la liberación de hormonas. Un exceso de estrés libera una gran cantidad de adrenalina, lo que provoca que los glóbulos blancos no tengan capacidad de defensa si se desarrolla de manera continuada en el tiempo.

En un escenario normal los glóbulos blancos luchan contra los patógenos para defendernos, una situación que cambia por completo si estás debilitado. En este caso, los glóbulos blancos atacan a nuestro propio cuerpo, lo que desemboca en la aparición de enfermedades por la caída del escudo protector.

A continuación mencionamos algunos de los tipos de herpes existentes, en los que el estrés tiene una incidencia directa o indirecta:

  1. Herpes Zóster: esta culebrilla causada por el virus de la varicela zóster queda latente de por vida salvo que bajemos las defensas y se active nuevamente provocando ampollas, malestar, picazón, dolor y problemas nerviosos en la edad adulta.

Para mejorar si sufres este herpes, trata de moderar los niveles de estrés porque este resulta perjudicial. Acompaña tu día a día con una alimentación saludable y la práctica de alguna disciplina deportiva.

  1. Herpes nervioso: se da en la piel, más concretamente en las zonas de los labios y mejillas. También puede aparecer en otras zonas del cuerpo como los órganos genitales y muslos. Si observas cómo emergen pequeñas ampollas en estas partes, es posible que sufras un herpes nervioso. Al reventarse dan lugar a costras marrones o amarillentas.

Este es un herpes por estrés que igualmente puedes padecerlo por otros factores como el cansancio, el desarrollo de malos hábitos alimenticios, el consumo de alcohol, la fiebre o algunas enfermedades infecciosas. Su gestión debe ser similar a la del herpes Zóster.

  1. Herpes labiales: son los más comunes, provocados por el virus herpesvirus simple tipo 1. Genera una enfermedad crónica de índole infecciosa. Este habita en los nervios faciales y se activa por múltiples factores, entre los que se encuentra el estrés. Aunque no se trata directamente de un herpes por estrés, si actúa como un instrumento que favorece su propagación. Cuando padezcas un herpes labial tendrás ampollas en los labios o llagas en la boca, aunque también puede darse en la nariz, mejillas y orejas.

Se contagia sobre todo por los besos, caricias y contacto con la piel de la persona que lo porta. Entre las recomendaciones para que mejoren sus síntomas se encuentran algunas relacionadas con la alimentación:

  • No tomes alimentos que contengan arginina, un aminoácido que se encuentra en el chocolate, las bebidas de cola, la cerveza, los guisantes, los cacahuetes, la gelatina o las nueces.
  • Además deberás desechar las cuchillas de afeitar, toallas, tenedores y lápices labiales si has padecido este tipo de herpes con el objetivo de evitar un nuevo contagio.
  • Frota el herpes con un ajo crudo ya que es gran antibacteriano.
  • La leche aporta lisina que favorece el no crecimiento del herpes. En caso de que todavía lo tengas latente, una buena opción sería darte con un algodón empapado en leche sobre la zona. El pescado, la carne y las legumbres son fuente de lisina, que inhibe el crecimiento del herpes.
  • Utiliza limón para limpiar la ampolla por sus acciones antisépticas y desinfectantes.
  • Toma probióticos para aumentar las defensas de una manera natural.
  • Evita el sol para evitar que quede señal sobre la zona en la que se ha generado el herpes. Deja que cure a su tiempo sin quitar la costra o la piel de la ampolla.

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