¿Cómo superar las molestias de la digestión de lácteos?

La mala digestión de lácteos afecta entre el 10% y el 50% de los centroeuropeos. Hablamos de etnias porque, al parecer, según la Asociación de Intolerantes a la Lactosa (ADILAC), los datos van cambiando según unas procedencias u otras. En los norte-europeos no se suele producir un descenso de la actividad de la lactasa (<10%), en los denominados mediterráneos (los centroeuropeos) entre el 10% y el 50%, comienza en la adolescencia el descenso de la actividad de lactasa y en el caso de los asiáticos, árabes, africanos, afroamericanos, indios americanos, más de un 70% de la población lo padece. “El descenso de la actividad de la lactasa comienza a los 4-5 años de edad. Por ejemplo, los asiáticos pierden entre el 80-90% de la actividad de la lactasa a los 3-4 años después del destete”, afirman desde ADILAC. 

Pero, para que nos entendamos mejor, vamos a poner encima de la mesa algunos conceptos clave como lactosa y lactasa, de la mano de esta asociación.  

¿Qué es la lactosa? 

La lactosa es un azúcar o disacárido que está presente en todas las leches de los mamíferos: vaca, cabra, oveja y en la humana, y que también puede encontrarse en muchos alimentos preparados. Es el llamado azúcar de la leche, un disacárido natural compuesto de glucosa y galactosa.

¿Qué es la lactasa? 

La lactasa es la enzima responsable de la digestión y fragmentación de la lactosa en dos azúcares más pequeños identificados como glucosa y galactosa, fundamental para su absorción. La lactasa se encuentra en el intestino delgado y su distribución es irregular. Su actividad es máxima en las primeras porciones del yeyuno e inexistente en el estómago y el colon.

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa tiene lugar cuando el cuerpo no produce una cantidad suficiente de la enzima lactasa.  El déficit de lactasa dificulta la absorción, de modo que la lactosa resta en el sistema digestivo produciendo hinchazón, gases u otro tipo de molestias.

Según la clínica Mayo: “Si tienes deficiencia de lactasa, la lactosa de los alimentos que consumes se desplaza hasta el colon en lugar de procesarse y absorberse. En el colon, las bacterias comunes interactúan con la lactosa no digerida, lo que provoca la presencia de signos y síntomas de intolerancia a la lactosa”.

Por su parte, ADILAC explica que los síntomas se presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos y pueden ser:  dolor abdominal (100%), distensión abdominal (100%), borborigmos (100%), flatulencia (100%), náuseas (78%), vómitos (78%), diarrea (70%) o estreñimiento (30%)

¿Es lo mismo la intolerancia a la lactosa que la mala digestión de la lactosa? 

No. “La deficiencia primaria de lactasa o hipolactasia adquirida o lactasa no persistente (LNP) tiene una determinación genética y se trata de una situación normal y mayoritaria en el ser humano, 70% de la población mundial”, explican desde ADILAC. 

La LNP, argumentan “se caracteriza por la regulación decreciente de la actividad de la lactasa, que se produce justo después del destete en la mayoría de los grupos étnicos (excepto en el tipo indoeuropeo)”.Por tanto, ADILAC explica que existen tres conceptos que hay que diferenciar:

  • LNP: Es la regulación decreciente de la actividad de la lactasa por una determinación genética.
  • Mala digestión de lactosa: Es la incapacidad de digerir la lactosa por causa primaria o secundaria, provocando que la lactosa no digerida llegue al colon. En este sentido, ¿cómo podemos adquirir lactasa? 
  • IL o Intolerancia a la lactosa:  Conjunto de síntomas después de la ingesta de lactosa en forma de hinchazón, flatulencias, diarrea, etc.

¿Es diferente la intolerancia a la lactosa de la alergia a la proteína de la leche de vaca o PLV?


“Aunque ambas dolencias tienen un mismo origen (la leche o los lácteos) no tienen nada que ver (La alergia a la PLV es reacción del sistema inmunitario ante la proteína de la leche). Eso explica que en el mercado podrás encontrar productos aptos para los intolerantes a la lactosa (leches, quesos sin lactosa, etc.) que en cambio no son aptos para los alérgicos a la PLV”, explican desde ADILAC.

¿Qué podemos hacer si queremos seguir consumiendo lácteos?

Para las personas que tienen dificultad para la digestión de los lácteos pero que no quieren dejar de consumirlos existen otras opciones. De hecho, algunas organizaciones médicas recomiendan a las personas con mala digestión e intolerancia a la lactosa que, para evitar la falta de nutrientes, no dejen de consumir productos lácteos. Las personas con mala digestión e intolerancia a la lactosa tendrían que cambiar su alimentación, eso sí, pero no quitar los lácteos de su dieta, como explican desde The Yogurt in Nutrition Initiative, una iniciativa colaborativa entre el Instituto Internacional de Danone y la Sociedad Americana de Nutrición, que estudia el impacto del consumo del yogurt en la salud.

Por su parte, ADILAC habla de otras opciones como los complementos alimenticios. “Se pueden encontrar suplementos de lactasa en forma de pastillas, cápsula o gotas que te permitirán consumir productos lácteos”. Y explican que “estas pastillas lo que hacen es aportar a nuestro organismo la lactasa que necesitamos para desdoblar la lactosa de una comida en concreto, así que deberás de tomarla cada vez que hagas una comida porque su efecto es momentáneo. Su principal inconveniente radica en encontrar la dosis adecuada, ya que ésta siempre dependerá de varios factores, pero especialmente de la relación que tengas entre tu nivel de lactasa intestinal y la cantidad de lactosa ingerida


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