Los pros y los contras de la dieta vegana

Las tendencias de consumo alimentario están cambiando. La toma de conciencia de la importancia del cuidado de la salud, del medio ambiente y de nuestro entorno hacen que, cada vez más personas, se sumen a nuevos hábitos alimenticios. 

Las personas se empiezan a preocupar por el etiquetado de los alimentos, por su procedencia y origen, y el componente ético tiene cada vez más peso a la hora de alimentarnos. El aumento de la oferta de los productos eco, bio, gluten free, sin lactosa, alimentos veganos son una muestra de cómo las personas sienten más interés por cuidarse. 

Una de las tendencias que más está creciendo es el veganismo, no solo como dieta a seguir sino como estilo de vida. Los veganos toman la decisión de vivir sin consumir productos de origen animal, ya sean alimentos o ropa, cosméticos u objetos. Concretamente, en España un 10% de la sociedad se considera vegana.

Aunque la dieta vegana se definió al principio de los comienzos de la asociación The Vegan Society en 1944, fue en 1949 cuando Leslie J Cross apuntó que la sociedad carecía de una definición de veganismo. Así, Leslie Cross, definió en 1951 el veganismo como “el principio de la emancipación de los animales de la explotación del hombre”.

Sin embargo, esta descripción fue modificada en 1988, y hoy continúa vigente: “Una filosofía y forma de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para alimento, vestimenta o cualquier otro propósito; y por extensión, promueve el desarrollo y uso de alternativas libres de animales para el beneficio de los animales, los humanos y el medio ambiente. En términos dietéticos, denota la práctica de dispensar todos los productos derivados total o parcialmente de animales». Esta definición corrobora una vez más la afirmación del veganismo como forma de vida y no solo como dieta alimentaria a seguir. 

Dieta vegana: ¿Moda o salud?

Las principales motivaciones por las que una persona decide comenzar una vida vegana tienen su origen en un componente moral o ético. Sin embargo, hay otras motivaciones secundarias como la decisión de cuidar nuestra salud, disminuir la deforestación, combatir el cambio climático y el calentamiento global, cuidar a los animales, frenar el hambre en el mundo.

Un informe de Greenpeace llamado “MENOS ES MÁS: El sistema de producción de carne y lácteos en 2050” explica de las consecuencias que tiene lo que comemos y cómo producimos nuestros alimentos en la Tierra: “Los productos de origen animal contribuyen a alrededor del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos”. Y añaden que “si no hacemos nada, para 2050 las emisiones de gases del sistema alimentario representarán más de la mitad del total de emisiones globales asociadas a las actividades humanas”.

Pros del veganismo

Según la Vegan Society, los beneficios para la salud son múltiples: “Las dietas veganas bien planificadas siguen pautas de alimentación saludable y contienen todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Tanto la Asociación Dietética Británica como la Academia Estadounidense de Nutrición y Dietética reconocen que son adecuadas para todas las edades y etapas de la vida. Algunas investigaciones han relacionado las dietas veganas con presión arterial y colesterol más bajos, y tasas más bajas de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Hacerse vegano es una gran oportunidad para aprender más sobre nutrición y cocina, y mejorar la dieta. Obtener sus nutrientes de los alimentos vegetales permite más espacio en la dieta para opciones que promueven la salud, como granos integrales, frutas, nueces, semillas y vegetales, que están llenos de fibra beneficiosa, vitaminas y minerales”.

Existen numerosos estudios que hablan sobre los beneficios de una dieta vegana en la prevención de enfermedades. En cuanto a la diabetes tipo 2, un estudio publicado en la British Medical Journal concluyó: “Los niveles promedio (HbA1c) y de glucosa en sangre en ayunas cayeran más bruscamente en aquellos que cortaron o comieron muy pocos productos animales y estos participantes perdieron casi el doble de peso: 5,23 kg frente a 2,83 kg. La caída de las grasas en la sangre, un factor de riesgo conocido para enfermedades cardiovasculares, también fue mayor en aquellos con dietas basadas en plantas / veganas”.

Además, según otro estudio publicado en la revista Nutrients, “las dietas veganas son las mejores para las hormonas intestinales y la saciedad”. Los investigadores compararon una dieta vegana con una que contenía carne y queso en un grupo de 60 hombres: 20 con obesidad, 20 con diabetes tipo 2 y 20 que estaban sanos. Las comidas contenían la misma cantidad de calorías y proporción de macronutrientes. En los tres grupos, la comida vegana aumentó las hormonas gastrointestinales beneficiosas, en comparación con la comida no vegana. Estas hormonas están involucradas en la regulación del metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina, la homeostasis energética, la saciedad y el control del peso.

Contras de la dieta vegana

Según señala la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU): “Los mayores riesgos para quienes siguen una dieta vegetariana y, especialmente, una dieta vegana, pueden ser los niveles insuficientes de vitamina D, vitamina B12 y de grasas poliinsaturadas de cadena larga de la serie omega-3 (ácidos grasos EPA y DHA), entre otros nutrientes”.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Turín sobre las consecuencias en la dentina de los veganos reveló “una mayor incidencia de desmineralización y manchas blancas en los sujetos veganos en comparación con los omnívoros localizados en el cuello de los dientes y en las superficies vestibulares de los elementos dentales (con la excepción del grupo anterior inferior). El pH de la saliva, más ácido en los pacientes omnívoros, oscilaba entre cuatro y seis”.

Además, en el Nutrition Society también se ha publicado una investigación sobre cómo afecta la dieta vegana/vegetariana a la salud de las mujeres australianas. Concretamente, los resultados del estudio mostraron peores consecuencias en los vegetarianos y semi- vegetarianos: “Los vegetarianos y los semi-vegetarianos tenían un índice de masa corporal más bajo, tenían peor salud mental, con un 21-22% de depresión reportada en comparación con el 15% de los no vegetarianos. Los bajos niveles de hierro y los síntomas menstruales también fueron más comunes en ambos grupos vegetarianos”.

Existen múltiples testimonios de ex veganos que cuentan una experiencia diferente y hablan de otras patologías diferentes o como consecuencia de la falta de nutrientes. Algunos hablan de espondilosis, episodios de hipoglucemia, la amenorrea, el agotamiento, piel seca, dolor en articulaciones, la ansiedad y la depresión, entre otros síntomas.


Quizás uno de los testimonios que más ha resonado en el panorama internacional es el de la escritora estadounidense y activista alimentaria, Lierre Keith que, tras 20 años siendo vegana, contó su experiencia en el libro “The Vegetarian Myth: Food, Justice, and Sustainability” (“El mito vegetariano” en la edición española). De hecho, en una entrevista concedida a directoalpaladar.com, Keith afirmó: “Las dietas vegetarianas tienen dos problemas: uno de exceso y otro de deficiencia. Estas dietas contienen demasiados carbohidratos y demasiados ácidos grasos Omega-6. El cuerpo humano nunca estuvo hecho para manejar tanta cantidad de azúcar, y los Omega-6 producen inflamación en todo el cuerpo”.


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