¿Para qué sirve la Vitamina C?

Estamos acostumbrados a oír hablar de los beneficios de este nutriente tan imprescindible para nuestro correcto desarrollo y crecimiento, pero ¿sabemos realmente cuáles son sus funciones? En este artículo os vamos a hablar sobre sus beneficios y para qué sirve

En primer lugar, cabe destacar que la vitamina C es hidrosoluble, es decir, se disuelven en agua. “Las cantidades sobrantes de la vitamina salen del cuerpo a través de la orina, aunque el cuerpo guarde una pequeña reserva de estas vitaminas, se tienen que tomar regularmente para evitar una escasez en el cuerpo”, explican desde la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU.

Principales funciones

Este nutriente participa en muchos procesos de nuestro organismo y se utiliza para: 

  • Formar una proteína muy importante, el colágeno, que se utiliza para producir la piel, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos. 
  • Sanar heridas y formar el tejido cicatricial.
  • Reparar y mantener los cartílagos, los huesos y los dientes. 
  • Ayudar a la absorción del hierro.

Además, la vitamina C tiene muchos antioxidantes, que son nutrientes que bloquean el daño de los radicales libres. Con respecto a esto, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos explica que “los radicales libres se producen cuando el cuerpo descompone el alimento o cuando usted está expuesto al humo del tabaco o a la radiación”. Además, apuntan que “la acumulación de radicales libres con el tiempo es ampliamente responsable del proceso de envejecimiento” y que “pueden jugar un papel en el cáncer, la enfermedad del corazón y los trastornos como la artritis”.

Existen multitud de beneficios que han sido respaldados por la ciencia como la protección contra enfermedades. Gracias a sus propiedades antioxidantes es un gran apoyo para el fortalecimiento de las defensas. El estrés oxidativo se ha relacionado con muchas enfermedades crónica como cáncer, trastornos autoinmunes, envejecimiento, cataratas, artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, según una revisión del Departamento de Farmacia del Centro Médico de la Universidad de Stanford. 

Por otro lado, se ha evidenciado que puede ayudar a reducir la presión alta. Concretamente, un estudio en animales encontró que tomar un suplemento de vitamina C ayudó a relajar los vasos sanguíneos que transportan sangre desde el corazón, lo que ayudó a reducir los niveles de presión arterial. Y en humanos con presión arterial alta, los suplementos de vitamina C redujeron la presión arterial sistólica en 4,9 mmHg y la presión arterial diastólica en 1,7 mmHg, en promedio.

¿Cómo obtener la vitamina C?

“El cuerpo no puede producir la vitamina C por sí solo, ni tampoco la almacena. Por lo tanto, es importante incluir muchos alimentos que contengan esta vitamina en la dieta diaria”, señalan desde la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. En este sentido, ¿cuáles son las fuentes alimenticias ideales para conseguir esta popular vitamina? Os hacemos una lista del top ten de alimentos con más vitamina C:

Descarga aquí la Infografía Vitaminas

  1. Fresas
  2. Naranjas
  3. Pimientos Verdes
  4. Kiwis
  5. Camu Camu
  6. Ciruela kakadu
  7. Mango
  8. Papaya
  9. Piña
  10. Sandía / melón

Algunos cereales y otros alimentos vienen enriquecidos o fortificados con vitamina C. Cabe destacar que, cuando hablamos de alimentos enriquecidos, nos referimos a aquellos a los que en una fase de su procesado, se les ha añadido una serie de nutrientes, los cuales ya estaban presentes en su estado primario o natural. 

Sin embargo, los alimentos fortificados son aquellos a los que se les añade nutrientes que le dan características distintas de las que ya tiene según su naturaleza. Pero cuando los alimentos con vitamina C se someten a procesos de cocción o almacenaje por un período largo de tiempo, puede reducir el contenido de dicha vitamina.

¿Qué le pasa al organismo si tiene déficit?

Muy poca cantidad de vitamina C puede llevar a signos y síntomas de deficiencia, como:

  • Anemia
  • Encías sangrantes
  • Disminución de la capacidad para combatir infecciones
  • Disminución de la velocidad de cicatrización de las heridas
  • Cabello seco con puntas partidas
  • Tendencia a la formación de hematomas
  • Gingivitis (inflamación de las encías)
  • Sangrados nasales
  • Posible aumento de peso debido al metabolismo lento
  • Piel áspera, reseca y descamativa
  • Dolor e inflamación de las articulaciones
  • Debilitamiento del esmalte de los dientes
  • Una forma grave de deficiencia de vitamina C se conoce como escorbuto, que se manifiesta por sangrado alrededor de los folículos pilosos, en las encías y debajo de las uñas.

¿Y si consumimos de más? Desde la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos enumeran algunos de los efectos secundarios, que denominan como “serios”, si consumimos vitamina C en exceso, aunque aseguran que al no poder almacenarla el cuerpo, es más complicado que ocurra.  Por lo que no se recomiendan cantidades superiores a 2,000 mg/día. “Las dosis tan altas pueden llevar a malestar estomacal y diarrea”, alertan.


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