Principios básicos de la homeopatía

Durante el Imperio Romano, entre las familias que gobernaban Roma, existía la fea costumbre de envenenarse los unos a los otros para tener más fácil acceso al poder. En esta época había toda una cultura del envenenamiento y los poderosos tenían sus propios envenenadores profesionales. Así se quitaban de en medio a sus oponentes políticos de forma relativamente fácil, ya que el que estaba siendo envenenado raramente era consciente de ello. El escritor Tito Livio habla de que había más de 300 tipos de venenos, siendo la mayoría de ellos de origen vegetal. De uso común eran la cicuta y el arsénico. Tal fue el uso desmesurado de esta forma de asesinato que, algunas personas, tomaban diariamente pequeñas dosis de veneno para que les sirviera de antídoto en caso de ser envenenadas. Con esto se conseguía preparar el cuerpo mediante la activación de una respuesta inmunitaria en el organismo, a la vez que se obtenía la habituación a dicha sustancia. De alguna manera habían descubierto la homeopatía, ciencia en la que el principio que se usa para sanar es el mismo que nos enferma, pero en una dosis más baja.

La homeopatía es un sistema terapéutico que consiste en administrar sustancias en dosis infinitesimales que, en un sujeto sano, producirían los mismos síntomas que la enfermedad que vamos a tratar. Cada tratamiento exige una individualización meticulosa. Así, la práctica de la homeopatía consiste en buscar los puntos de contacto existentes entre los síntomas que experimentalmente produce un remedio y los síntomas que presenta el enfermo. Siendo la homeopatía una medicina que se integra dentro de la corriente de ciencias médicas y humanistas que llamamos medicina holística.

Origen de la homeopatía

Para entender la línea de pensamiento que subyace a la homeopatía debemos remontarnos al siglo V a.C, cuando los pensadores presocráticos elaboraron el concepto de physys, estableciendo este concepto como el principio y fundamento real de todo el universo. La physys o “naturaleza del ser” fue el punto de partida y el fundamento de la medicina griega, concepto que incluye el impulso natural del organismo a curarse.

Siglos más tarde surge la homeopatía surge en Alemania con Samuel Hahnemann (1755-1843) que, aplicando los pasos del método científico, buscaba la relación entre el remedio y la enfermedad. Y siguiendo de forma estricta este método, descubre y comprueba el principio fundamental en el que se basa la homeopatía, la Ley de Semejanza. A su vez, Hahnemann toma el concepto de physys y le da el nombre de “fuerza vital”. Siendo que la fuerza vital gobierna el organismo material, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad. Los síntomas serían, la expresión del desequilibrio de esta fuerza que rige los principios vitales del organismo.

Pero en oposición a lo que pensaban los griegos, para Hahnemann, la naturaleza es ciega y obra sin inteligencia, por lo que hay que ayudarla utilizando la razón.

Así, la medicina homeopática no aplica el método, de la medicina clásica, de definir un proceso patológico y seleccionar más tarde un medicamento por su capacidad de contrarrestar el proceso o de influir de alguna manera en él. Lo que hace la ciencia homeopática es seleccionar el remedio más adecuado al paciente, basándose en que sus síntomas sean los mismos que produce el remedio cuando se administra a un sujeto experimental sano. Es decir, que los síntomas del paciente coincidan con los que produce el remedio. Por lo tanto, no se busca un cuadro patológico, sino que se observan los síntomas concretos que presenta la persona de forma individualizada, ya que cada sujeto tiene unas condiciones particulares, así como un sistema endocrino y nervioso diferenciado, que es lo que genera la variabilidad en los síntomas. Entre otras cosas, debemos tener en cuenta:

  • Variabilidad según la raza.
  • Según la edad del sujeto.
  • Patologías previas.
  • Factores ambientales: clima, altitud, estación del año…
  • Estado nutricional del sujeto.
  • Antecedentes.
  • Constitución y temperamento.

Todos estos factores, no solo influyen en la sintomatología del proceso patológico, sino en la respuesta a la medicación. Así, la acción de un medicamento sería distinta dependiendo del estado del sujeto y del órgano afectado. Desde el punto de vista de la homeopatía, se considera que la totalidad del organismo es la causa de todos los cambios que en él se producen. En este sentido podemos decir que el modelo homeopático es una medicina integradora.

Bases científicas

Estamos ante un sistema terapéutico que consiste en la administración de “remedios” en dosis infinitesimales que, en un sujeto sano, producirían los mismos síntomas que la enfermedad tratada: lo similar cura lo similar.

Sus principios básicos son:

  • Ley de semejanza: favorece la reacción del organismo enfermo.
  • Individualización del enfermo y no de la enfermedad.
  • Dosis infinitesimales de sustancias activas.
  • Las leyes de curación de Hering: La curación avanza de dentro hacia fuera del organismo; progresa en orden inverso a la aparición de la enfermedad; evoluciona de la parte superior a la inferior del cuerpo.

Entendiéndose por curación la desaparición de la enfermedad y el retorno a la situación anterior al malestar en curso.

Para poder encontrar el remedio adecuado en cada situación se deben conocer muy bien el cuadro clínico que provoca cada uno de los remedios.

Un ejemplo de aplicación similar a los remedios homeopáticos es el uso de las vacunas, el polen u otras sustancias, como la colchicina, que se usa para tratar la gota en medicina clásica.

Conclusiones

La homeopatía es un método experimental, ya que utiliza la experimentación humanan en individuos sanos. Utiliza sustancias orgánicas, vegetales y minerales en dosis infinitesimales, según la Ley de Similitud. Se basa en una filosofía distinta y no actúa buscando efectos directos sobre los síntomas de una persona, sino estimular el sistema inmunológico y la capacidad del organismo para protegerse y curarse a sí mismo. Para, elevando el nivel de salud, ayudar a recuperar el estado de equilibrio del organismo en su globalidad. En definitiva, podemos decir que la homeopatía poco a poco se irá convirtiendo en la medicina del futuro, al tener en cuenta a la persona en su totalidad y no solo a la parte de esta afectada por los síntomas.


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