¿Qué significan las emociones y qué te quieren decir?

Descubre en profundidad qué significan las emociones y qué te quieren decir, si son necesarias en nuestra rutina diaria y la manera adecuada de interpretarlas.

Se ha hablado muchísimo a lo largo de la historia sobre las emociones, que significan “energía en acción” y cuyo origen proviene del término latino “emotio”, traducido como “impulso que te conduce hacia”.

Incluso en Aristóteles se pueden encontrar diferentes esbozos desmenuzados en sus tratados donde las emociones son protagonistas, aunque jamás llegó a formular una teoría acerca de ellas. Sin embargo, de lo que no hay duda, es que las primeras emociones que sentimos son las relacionadas de manera directa con la supervivencia y más concretamente con respuestas ante un estímulo peligroso.

Así, el siguiente ejemplo muestra a la perfección cómo es el proceso en el que entran en juego las emociones:

  1. Estímulo: un coche se dirige a gran velocidad hacía la acera donde nos encontramos.
  2. Emoción: miedo.
  3. Respuesta: correr en sentido contrario al coche.

Estas respuestas inmediatas, además de preparar a nuestro cuerpo para reaccionar de forma instintiva, bloquean cualquier tipo de pensamiento lógico, matemático y racional. Es la manera primitiva de responder con rapidez sin consumir ningún procesamiento. Este cerebro que nos preserva de peligros físicos recibe el nombre de reptiliano y se encuentra en la amígala situada en el cerebro.


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Por este motivo es tan complicado mantener la templanza cuando sentimos ira, por ejemplo en una discusión acalorada. Y la dificultad aumenta para llegar a entender las distintas alternativas, empatizar o pensar con sentido común.

¿Son necesarias las emociones?

Para gestionar adecuadamente las emociones es imprescindible que sepamos interpretarlas. ¿Por qué estamos reaccionando de esta manera? Siempre hay un motivo subyacente, y nuestro cuerpo nos avisa y envía alertas para que seamos plenamente conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor y si tenemos que actuar.

Por tanto, las emociones se convierten en nuestra guía para llegar a tomar buenas decisiones siempre que sepamos encontrar el equilibrio entre aquello que nos dice la emoción y lo que podemos hacer con ella. 

¿Cómo interpretar las emociones?

Cada una de las emociones debemos analizarlas para poder aprovechar al máximo nuestro pensamiento hacia la acción que llevan asociadas. Por ejemplo el miedo, el estrés, la angustia y otras emociones negativas que puedes sentir en tu trabajo te indican que debes prepararte y ocuparte de atender algo que tienes que mejorar.

Así, si tú eres el responsable de ventas en tu trabajo y se está produciendo una bajada en el total de ventas, el miedo al despido es el primer síntoma que puedes sentir. Sin embargo, si eres consciente de esa angustia, ¿de qué manera puedes revertir la situación? Los factores externos nos impiden lograr lo que queremos de una manera sencilla, pero llegados a este punto hay que preguntarse: ¿y yo, ante este panorama, qué puedo hacer?, o mejor aún, si supiera que no voy a fracasar, ¿qué haría”. Esta es una fórmula para prepararte, ocuparte y sentirte seguro de aquello que debes hacer, de las que ya no tienes que hacer y, sobre todo, de las cosas que ya no harás.


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A modo de resumen: una vez sientes miedo recibes una voz que te incita a tomar las riendas de tu vida mientras te preparas para ello. Así, con el paso del tiempo serás capaz de tomar estas riendas, sentir que tus decisiones son las correctas y tener el control de todo lo que puedes llevar a cabo.

¿Cómo me preparo?

  1. Formación: no pierdas el tiempo y busca información si crees que necesitas una formación específica. Matricúlate en la materia que necesites fortalecer, ya sea presencial u online, y busca un profesor.
  1. Crea un plan: la teoría sin práctica se termina olvidando y no sirve de nada. Prepara un plan sencillo compuesto de tareas fáciles si quieres cambiar algo que no te gusta para, de forma progresiva, ir incrementando la dificultad de los hitos.
  1. Comprométete: tener determinación es imprescindible, por lo que debes realizar la tarea que te has propuesto en el plan sin relajarte ni buscar excusas. Lo importante es lo que haces y no aquello que piensas que vas a realizar pero finalmente no lo pones en práctica.

La clave de todo este proceso se encuentra en ser lo suficientemente valiente como para cambiar aquello que no te gusta, pero debes hacerlo sin mirar al mundo. Lo sencillo es querer cambiar a los demás, pero debes trabajar con lo que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior.

¿Te atreves a contarnos cuál es tu mayor miedo? Escríbenos un comentario y te ayudaremos a orientarte en esos miedos. ¡En los próximos post os explicaremos qué representa cada una de las emociones con el fin de que aprendas a escuchar, analizar, preparar y actuar!


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