Superóxido de Dismutasa, el antioxidante más potente del cuerpo

Los radicales libres y los peróxidos derivados del metabolismo del oxígeno en nuestro cuerpo amenazan de forma constante nuestras células (estrés nitro-oxidativo). Para frenar estos “ataques”, existe una enzima llamada superóxido dismutasa (SOD) que está presente en nuestro organismo y cuya función es catalizar la dismutación de superóxido en oxígeno y peróxido de hidrógeno. De esta forma protege a la célula de las reacciones dañinas del superóxido, siendo una importante defensa antioxidante.

Esta enzima es uno de los antioxidantes más potentes de nuestro cuerpo. En el organismo existen tres formas de superóxido dismutasa: SOD1 se encuentra en el citoplasma, SOD2 en las mitocondrias y SOD3 en el líquido extracelular. También hay cuatro tipos de SOD en la naturaleza, cada uno de ellos se diferencia por el cofactor que tengan como cobre, zinc, manganeso o hierro.

¿Cómo funciona?

El superóxido es una de las principales especies reactivas del oxígeno en la célula y la SOD tiene un papel fundamental como superoxidante, así como catalizador de los radicales libres. La importancia fisiológica de la enzima SOD se ilustra perfectamente en las investigaciones que se llevan a cabo con roedores en los que se evidencian graves patologías en aquellos que han sido modificados genéticamente para que carezcan de esta enzima.

Los ratones sin SOD2 mueren a los pocos días de nacer por estrés oxidativo masivo; los que tienen deficiencia del tipo de SOD1, desarrollan una gran variedad de patologías como hepatocarcinoma, una acelerada pérdida de masa muscular relacionada con la edad, una temprana incidencia de cataratas y una esperanza de vida reducida; Los ratones carentes del otro tipo de SOD3 no muestran deficiencias obvias y tienen una esperanza de vida normal.

Los niveles de SOD disminuyen con la edad, pero además de obtenerlo a través de la suplementación, podemos encontrar el Superóxido dismutasa en alimentos como la cebada, el brócoli, las coles de Bruselas, la col o el trigo.

Los expertos explican que es importante que esta molécula sea absorbida por el intestino, el problema es que muchas veces esto no llega a suceder porque los ácidos del estómago la destruyen antes. La solución pasa por combinar el SOD con proteínas derivadas del trigo para que la protejan y pueda llegar a la sangre. Cuando consigue pasar a la sangre hace su función, convertir el superóxido en oxígeno y en peróxido de hidrógeno (proceso que recibe el nombre de dismutación).

“La superóxido dismutasa (SOD) destruye el anión superóxido, lo que contribuye al mantenimiento del equilibrio fisiológico antioxidante-prooxidante. Sin embargo, debido a su rápida eliminación de la circulación sanguínea y a su inactivación, como resultado de la interacción con el propio producto (H2O2) de la reacción que ella cataliza, su uso terapéutico está limitado. La aplicación terapéutica de la SOD podría aumentarse por modificación química o mediante el uso de hidrogeles a base de polímeros para la liberación controlada de SOD”, según explica en una revisión científica Amalia Domínguez del Centro de Estudios Biotecnológicos de la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”, en Cuba. 

¿Para qué sirve y cuáles son sus usos?

La SOD junto con la catalasa (una enzima que cataliza la descomposición del peróxido de hidrógeno en oxígeno y agua, y que utiliza como cofactor al grupo hemo y al manganeso) y a la glutatión peroxidasa (enzima que cataliza la reacción de oxidación de glutatión utilizando para ello peróxido de hidrógeno), son los antioxidantes naturales más potentes de nuestro cuerpo. 

¿Por qué es tan importante reducir los radicales libres? “En algunas afecciones (isquemia, inflamación), la generación de radicales libres puede estar elevada, de forma tal que sobrepase la capacidad neutralizante de las superóxido dismutasas y la catalasa; el radical superóxido puede seguir reduciéndose secuencialmente y dar lugar a otros radicales libres más reactivos y peligrosos como es el hidroxilo, de ahí la importancia de neutralizar el superóxido”, asegura Domínguez. 

Enfermedades

Algunos expertos apuntan que la administración de SOD alivia enfermedades inflamatorias, infecciosas, respiratorias, metabólicas y cardiovasculares y trastornos genitourinarios y de fertilidad. Se ha estudiado que se produciría un aumento en las enzimas antioxidantes endógenas después de la administración exógena de SOD.

Uso en cosméticos

La SOD es muy usada como ingrediente básico en muchos productos cosméticos para reducir el daño de los radicales libres a la piel, por ejemplo, para reducir la fibrosis que se produce como consecuencia de la radioterapia. 

Complementos alimenticios

Para luchar contra agentes externos tóxicos que pueden sobrecargar a las células de radicales libres y que no pueden contrarrestarse con los mecanismos de defensa habituales, existen diversos complementos naturales que incorporan esta enzima y que deben acompañarse siempre de una dieta sana y equilibrada. 

De hecho, investigaciones sobre una suplementación con SOD con dosis de 10 mg/día durante 12 semanas se ha relacionado también con disminución de la sensación de cansancio, físico y mental, y de estrés, así como con una mejor percepción de calidad de vida en voluntarios sanos. Se han observado efectos protectores contra la irradiación, la carcinogénesis y la neurodegeneración.


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21 agosto / 2020

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