Trucos para prevenir el envejecimiento prematuro

El paso del tiempo no se puede evitar y sus consecuencias en la piel tampoco, pero a veces esta se ve afectada por un envejecimiento prematuro, es decir, se ve sometida a un daño que no va acorde con la edad que tenemos. 

Existen múltiples factores para que esto se produzca, tanto externos (contaminación, exposición al sol) como internos (estrés, mala alimentación, fumar, no descansar bien, etc.). Estos daños se pueden ver en la aparición de manchas, arrugas y otros síntomas dermatológicos que nos avisan de que algo no estamos haciendo correctamente. ¿Qué podemos hacer para prevenir el envejecimiento prematuro?

Alimentación saludable, clave para todo

Existen algunos alimentos que causan estrés oxidativo (el deterioro celular que se produce por los radicales libres), por eso es importante que nuestra dieta se base en frutas y verduras que tengan niveles altos de vitamina C y carotenoides, ya que nos aportan los antioxidantes que luchan contra los radicales libres.

Los expertos también recomiendan evitar los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas, ya que tienen un alto contenido de aditivos y grasas. Por otro lado, alimentos como el pescado, los frutos secos o el aguacate nos aportan ácidos grasos, indispensables para el buen mantenimiento de la epidermis.

Los minerales fundamentales para que nuestra piel esté saludable son el selenio, el zinc y el cobre. Estos nutrientes los podemos encontrar en algunos alimentos, el zinc y el selenio, están presentes en pescados y mariscos, carnes y aves, nueces o productos lácteos, entre otros. Por su parte, el cobre lo podemos encontrar en cereales integrales y sus derivados o en vegetales verdes, entre otros.

Estrés, el peor enemigo

Todas nuestras emociones se ven reflejadas en la piel. Por eso, el estrés es uno de los peores enemigos. De hecho, existen algunas afecciones dermatológicas relacionadas con el estrés, y algunas reciben nombres característicos como el vitíligo, o “la enfermedad de la melancolía”. Esta afección se caracteriza por la aparición de manchas cutáneas como consecuencia de la destrucción de melanocitos (células que se encargan de pigmentar la piel).

Otros ejemplos de enfermedades psicosomáticas que afectan a la piel son la psoriasis y la neurodermatitis, también llamada “eccema numular”. “En algunas personas con estrés aparece esta condición caracterizada por circunferencias rojas con pequeñas vesículas y costras, que se ubican principalmente en las extremidades superiores e inferiores. Son lesiones pruriginosas, que crónicamente producen picor crónico”, explica el dermatólogo Raúl Cabrera, director de la especialidad médica de Dermatología, Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD. Por otro lado, los herpes también suelen aparecer también como consecuencia de fuertes episodios de estrés. De hecho, se ha comprobado en estudios científicos que un 78% de las veces se considera al estrés como el factor desencadenante de estos brotes.


Descansar, clave para regenerar la piel

La piel, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita descansar para regenerarse. “Necesita esa fase de disminución de su actividad basal para favorecer la síntesis celular de la capa regeneradora, que se encuentra en el nivel dérmico más profundo”, explican desde MartiDem. Por la noche, se llevan a cabo procesos como la eliminación de toxinas, la recuperación de la vitalidad y combate la aparición de las líneas de expresión. Además, la hormona del crecimiento se segrega más durante las horas de sueño y hace que aumente la producción de colágeno y elastina, encargadas de la elasticidad de la piel.

Además, no se trata solo de salud, sino que nuestra piel necesita descanso para verse más bonita. De hecho, según un estudio publicado en el British Medical Journal denominado como ‘La Bella Durmiente’, confirmó que las personas que duermen poco resultan menos atractivas, concretamente un 4% menos. Se trata del primer estudio que evidencia que el descanso contribuye a la belleza.

Las encuestas muestran un insomnio generalizado, de hecho, solo el 15% de la población en España duerme ocho horas al día, y un 25% de los adultos tiene dificultad para dormir. Además, existen sustancias naturales que ayudan a conciliar el sueño como la melatonina, es la hormona encargada de regular el reloj biológico de las personas; la lavanda y la melisa, que contribuyen en la relajación del organismo y las semillas de amapola, que cuentan con una serie de propiedades que ayudan a combatir el insomnio de manera natural.

Hidratación y limpieza diaria

La importancia de la limpieza e hidratación diaria de la piel reside en que ayuda a que ésta mantenga su elasticidad y su función de barrera. La capa más superficial de la piel, el estrato córneo, tiene un porcentaje de agua comprendido entre el 10 y el 20%, por lo que es fundamental mantener la piel limpia e hidratada.

Por su parte, desde la Clínica Mayo, explican que la piel está formada por tres capas: la capa exterior (epidermis), la capa que se encuentra bajo esta (dermis) y el tejido subcutáneo. “Si la capa exterior de la epidermis no contiene suficiente agua, la piel perderá elasticidad y se sentirá áspera. A pesar de esta conexión, no hay mucha investigación que muestre que tomar más agua tenga impacto en la hidratación de la piel o su apariencia”, aseguran.

Fotoprotector, en invierno también

La piel tiene que estar protegida de los rayos solares los 365 días del año. Solemos caer en el error de pensar que debemos protegernos solo cuando vemos el sol en verano. Pero la realidad es que estamos constantemente expuestos a la radiación.

Como ya explicamos en Naturlider, la radiación solar se compone de radiación visible e invisible. La fracción invisible de la luz, representada por los rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB) es la causante de la mayoría de los problemas de piel. 

“La fuente natural más importante de rayos ultravioleta (UV) es el sol. Aunque sus extremadamente agresivos rayos UVC son casi completamente absorbidos por la capa de ozono, los rayos UVA y UVB, invisibles para el ojo humano, llegan a la tierra – y, por consiguiente, también llegan a todo lo que vive en ella. La radiación UV puede tener varios efectos en la piel de los seres humanos dependiendo de su intensidad y la longitud de sus ondas”, explican desde la Fundación Piel Sana.

Aunque en invierno ya no vemos tanto el sol, las radiaciones ultravioletas (rayos UVA y UVB) siguen llegando a nosotros. Con lo cual, recuerda que, sea la época que sea, siempre debes ponerte protección solar, al menos media hora antes de salir a la calle y teniendo en cuenta las mismas pautas que tienes en veranos, como el tono de piel o el factor de protección.

Alimentación saludable, clave para todo

Existen algunos alimentos que causan estrés oxidativo (el deterioro celular que se produce por los radicales libres), por eso es importante que nuestra dieta se base en frutas y verduras que tengan niveles altos de vitamina C y carotenoides, ya que nos aportan los antioxidantes que luchan contra los radicales libres.

Los expertos también recomiendan evitar los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas, ya que tienen un alto contenido de aditivos y grasas. Por otro lado, alimentos como el pescado, los frutos secos o el aguacate nos aportan ácidos grasos, indispensables para el buen mantenimiento de la epidermis.

Los minerales fundamentales para que nuestra piel esté saludable son el selenio, el zinc y el cobre. Estos nutrientes los podemos encontrar en algunos alimentos, el zinc y el selenio, están presentes en pescados y mariscos, carnes y aves, nueces o productos lácteos, entre otros. Por su parte, el cobre lo podemos encontrar en cereales integrales y sus derivados o en vegetales verdes, entre otros.


Estrés, el peor enemigo

Todas nuestras emociones se ven reflejadas en la piel. Por eso, el estrés es uno de los peores enemigos. De hecho, existen algunas afecciones dermatológicas relacionadas con el estrés, y algunas reciben nombres característicos como el vitíligo, o “la enfermedad de la melancolía”. Esta afección se caracteriza por la aparición de manchas cutáneas como consecuencia de la destrucción de melanocitos (células que se encargan de pigmentar la piel).

Otros ejemplos de enfermedades psicosomáticas que afectan a la piel son la psoriasis y la neurodermatitis, también llamada “eccema numular”. “En algunas personas con estrés aparece esta condición caracterizada por circunferencias rojas con pequeñas vesículas y costras, que se ubican principalmente en las extremidades superiores e inferiores. Son lesiones pruriginosas, que crónicamente producen picor crónico”, explica el dermatólogo Raúl Cabrera, director de la especialidad médica de Dermatología, Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD. Por otro lado, los herpes también suelen aparecer también como consecuencia de fuertes episodios de estrés. De hecho, se ha comprobado en estudios científicos que un 78% de las veces se considera al estrés como el factor desencadenante de estos brotes.

Descansar, clave para regenerar la piel

La piel, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita descansar para regenerarse. “Necesita esa fase de disminución de su actividad basal para favorecer la síntesis celular de la capa regeneradora, que se encuentra en el nivel dérmico más profundo”, explican desde MartiDem. Por la noche, se llevan a cabo procesos como la eliminación de toxinas, la recuperación de la vitalidad y combate la aparición de las líneas de expresión. Además, la hormona del crecimiento se segrega más durante las horas de sueño y hace que aumente la producción de colágeno y elastina, encargadas de la elasticidad de la piel.

Además, no se trata solo de salud, sino que nuestra piel necesita descanso para verse más bonita. De hecho, según un estudio publicado en el British Medical Journal denominado como ‘La Bella Durmiente’, confirmó que las personas que duermen poco resultan menos atractivas, concretamente un 4% menos. Se trata del primer estudio que evidencia que el descanso contribuye a la belleza.

Las encuestas muestran un insomnio generalizado, de hecho, solo el 15% de la población en España duerme ocho horas al día, y un 25% de los adultos tiene dificultad para dormir. Además, existen sustancias naturales que ayudan a conciliar el sueño como la melatonina, es la hormona encargada de regular el reloj biológico de las personas; la lavanda y la melisa, que contribuyen en la relajación del organismo y las semillas de amapola, que cuentan con una serie de propiedades que ayudan a combatir el insomnio de manera natural.

Hidratación y limpieza diaria

La importancia de la limpieza e hidratación diaria de la piel reside en que ayuda a que ésta mantenga su elasticidad y su función de barrera. La capa más superficial de la piel, el estrato córneo, tiene un porcentaje de agua comprendido entre el 10 y el 20%, por lo que es fundamental mantener la piel limpia e hidratada.

Por su parte, desde la Clínica Mayo, explican que la piel está formada por tres capas: la capa exterior (epidermis), la capa que se encuentra bajo esta (dermis) y el tejido subcutáneo. “Si la capa exterior de la epidermis no contiene suficiente agua, la piel perderá elasticidad y se sentirá áspera. A pesar de esta conexión, no hay mucha investigación que muestre que tomar más agua tenga impacto en la hidratación de la piel o su apariencia”, aseguran.


Fotoprotector, en invierno también

La piel tiene que estar protegida de los rayos solares los 365 días del año. Solemos caer en el error de pensar que debemos protegernos solo cuando vemos el sol en verano. Pero la realidad es que estamos constantemente expuestos a la radiación.

Como ya explicamos en Naturlider, la radiación solar se compone de radiación visible e invisible. La fracción invisible de la luz, representada por los rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB) es la causante de la mayoría de los problemas de piel. 

“La fuente natural más importante de rayos ultravioleta (UV) es el sol. Aunque sus extremadamente agresivos rayos UVC son casi completamente absorbidos por la capa de ozono, los rayos UVA y UVB, invisibles para el ojo humano, llegan a la tierra – y, por consiguiente, también llegan a todo lo que vive en ella. La radiación UV puede tener varios efectos en la piel de los seres humanos dependiendo de su intensidad y la longitud de sus ondas”, explican desde la Fundación Piel Sana.

Aunque en invierno ya no vemos tanto el sol, las radiaciones ultravioletas (rayos UVA y UVB) siguen llegando a nosotros. Con lo cual, recuerda que, sea la época que sea, siempre debes ponerte protección solar, al menos media hora antes de salir a la calle y teniendo en cuenta las mismas pautas que tienes en veranos, como el tono de piel o el factor de protección.


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