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El colágeno es una molécula proteica que forma las fibras colágenas. Concretamente, es la proteína más abundante del cuerpo humano, representa un 25% de la masa total. Es decir, es la proteína que se encarga de crear las estructuras de todos nuestros tejidos a modo de red. Las fibras colágenas son flexibles, pero ofrecen gran resistencia a la tracción. De hecho, se caracteriza principalmente por su notable resistencia: una fibra de 1 mm de diámetro puede soportar una carga de 10 a 40 kg. El colágeno es el constituyente esencial de los cartílagos, tendones y huesos (un 90%) y de la de piel (un 70%).
Existen varios tipos de colágeno, ya que se considera una familia de moléculas estrechamente relacionadas entre sí, pero genéticamente distintas. Así, podemos hablar de más de una veintena de tipos de colágeno dependiendo de dónde se encuentren y de cómo se relacionen entre sí:
El colágeno tiene múltiples beneficios para nuestra salud, sobre todo en la mejora de las articulaciones de nuestro cuerpo, pero también en otros aspectos como el incremento de la flexibilidad y la elasticidad. Otro de los beneficios del colágeno es la ayuda al fortalecimiento de las uñas y el cabello. Ya que el colágeno es el encargado de la cobertura de los tejidos sanguíneos que van a nuestro corazón, también es beneficioso para evitar las enfermedades cardiovasculares.
A pesar de que nuestro cuerpo produce de manera natural el colágeno, existen personas que suplementan su dieta con complementos de colágeno. Estos complementos, llevan, además del colágeno, Magnesio y Vitamina que contribuyen al funcionamiento normal de los músculos y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. También llevan Vitamina C que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los huesos y cartílagos. También llevan Vitaminas B6 y B2, que ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga.
Otros complementos llevan colágeno hidrolizado, Vitamina D, que contribuye al funcionamiento normal de los músculos y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales, Magnesio y Vitamina C. Para ayudar a la elasticidad de la piel, también existen complementos que añaden coenzima Q10, colágeno y ácido hialurónico. La importancia de la relación entre el Magnesio y el colágeno es que el primero es fundamental para la creación de proteínas (el segundo). Por eso, los complementos alimenticios añaden estos dos componentes.
Lo más importante es que busquemos un colágeno que esté avalado por estudios clínicos que garanticen un resultado óptimo, como Fortigel, tal y como nos explica Susaña Castañeda, Responsable de Producto de Naturlíder en este vídeo.
Existen varios estudios que hablan de los beneficios del colágeno para nuestra piel. Concretamente, la investigación llevada a cabo por el Hospital de Enfermedades de la Piel de Shanghai concluyó que “la ingestión de hidrolizados de colágeno bioactivo mejora la humedad y la elasticidad de la piel facial y reduce los signos de envejecimiento facial”.
Además, existe otro estudio que prueba los beneficios del colágeno para frenar el envejecimiento de la piel. “La suplementación oral con péptido de colágeno aumentó significativamente la hidratación de la piel después de 8 semanas de ingesta. La densidad de colágeno en la dermis aumentó significativamente y la fragmentación de la red de colágeno dérmico disminuyó significativamente después de 4 semanas de suplementación. Ambos efectos persistieron después de 12 semanas. Experimentos ex vivo demostraron que los péptidos de colágeno inducen la producción de colágeno y de glucosaminoglicanos, ofreciendo una explicación mecanicista de los efectos clínicos observados”, concluye esta revisión llevada a cabo por dos laboratorios franceses (COSderma y BIO-EC), la empresa de formulaciones nutricionales japonesa, Unitec Foods y la empresa belga de soluciones a base de colágeno, Rousselot BVBA.
Por otro lado, en una revisión de los últimos estudios publicada en Nutrición Hospitalaria y llevada a cabo por la licenciada en Biología, Teresa Figueres y la ingeniero químico orgánico, Esther Basés afirman que “hay más de 60 estudios científicos (in vitro, in vivo, clínicas y sobre biodisponibilidad) sobre la eficacia de la ingestión de HC para reducir el daño del colágeno y las consecuencias de la pérdida como dolor y erosión articular (osteoartritis), pérdida de densidad ósea (osteoporosis) y envejecimiento de la piel”.
Y concluyen que “los estudios clínicos muestran que la ingestión continua de HC ayuda a reducir y prevenir el dolor en las articulaciones, la pérdida de densidad ósea y el envejecimiento de la piel. Estos resultados, así como su alto nivel de tolerancia y seguridad hacen que la ingestión de HC sea atractiva para un uso a largo plazo en enfermedades degenerativas de huesos y articulaciones y en la lucha contra el envejecimiento de la piel”.